- XIV - Amante ruiseñor que das al viento las quejas donde vive mi esperanza; que, aunque el viento es imagen de mudanza, sólo en él mi dolor vive de asiento. En ti turbó la paz de tu elemento aquel brazo, que a toda vida alcanza; también me hirió, mas con mayor pujanza, cuando el golpe de envidia es más violento. A los dos sólo un golpe dio la muerte (porque de único asunto no presumas): a mí los ojos, cuando a ti las balas. ¡Oh, cuánto más te mejoró la suerte! Hiérete amor y déjate con plumas, para seguir un ofensor con alas.