- XXV - Hoy, Fabio, te casaste con Lisena, que ayer te dio de amor dulces venenos; en vasos viles de ponzoña llenos mal la abeja de amor su miel ordena. No te aseguro yo la mar serena, ni que con tal bajel midas sus senos: a quien de caña aun dio flaquezas, menos la debiste fiar riesgos de entena. Pediste (y lo consigues) que Himeneo te purifique el lecho, y decorosa a tu lado inculpable Lisi asista. Mas con la misma condición que a Orfeo la esposa se volvió, te dan la esposa, Fabio: no has de volver atrás la vista.