- XXXV - Hoy a tu brazo infiel, Hebreo esquivo, yace Dios otra vez; no cual primero divino fénix, en ardor severo de altas cenizas se repite vivo. Hoy nos llama a su amor lo discursivo, pues amante murió tan verdadero que, porque amor quedó por su heredero, se nos vincula en fuego sucesivo. Si pide el holocausto portentoso plumas, que en ágil rapto den al suelo noticias de misterio tan profundo, no faltan, que a tu acento prodigioso, insuperable Soria, fía el vuelo un fénix de quien es Arabia un mundo.