- XV - No se debió a la bala tu caída (que no es seguro el plomo en lo ligero); sin llave estaba, rayo más severo, que deja ociosa tu segunda herida. Muriendo naces hoy, fiera escogida; el brazo te reserva del acero. Bien que el modo es mortal, no en el primero, en el mejor nacer está la vida. Parado entre dos soles y una muerte, dudas si el cielo te prestó piadoso para buscar o huir lo acelerado. ¡Oh, en brutos, no menor deidad la suerte! No corras, que en quien ha de ser dichoso también es diligencia estar parado.