A una mujer que fue muy celebrada y muy hermosa y se vio despreciada por ser vieja Flora es aquella, cuya edad luciente alma fue del Abril, copia del cielo, cuyo dorado, cuyo hermoso pelo equivocó las luces del Oriente. Fueros impuso a amor, que blandamente, introdujo en el pecho mas de hielo, y libre casi del común recelo, creyó que su beldad no era accidente. Ya de todos se mira despreciada, siendo horror, siendo enfado a los sentidos a quien avisa, en vez de hacer engaño. Ni aun por su edad de nadie es venerada, con que nos muestra, que años divertidos en la cuenta del tiempo no son años.