Sonetos de comedias, novelas, entremeses y otras obras De Persiles y Sigismunda, Libro I, capítulo XVIII Huye el rigor de la invencible mano, advertido, y enciérrase en el arca de todo el mundo el general monarca con las reliquias del linaje humano. El dilatado asilo, el soberano lugar rompe los fueros de la Parca, que entonces, fiera y licenciosa, abarca cuanto alienta y respira el aire vano. Vense en la excelsa máquina encerrarse el león y el cordero, y en segura paz. la paloma al fiero halcón unida; sin ser milagro, lo discorde amarse: que en el común peligro y desventura la natural inclinación se olvida.