De La Galatea, Libro I, Florisa Crezcan las simples ovejuelas mías en el cerrado bosque y verde prado, y el caluroso estío e invierno helado abunde en hierbas frescas y aguas frías. Pase en sueños las noches y los días, en lo que toca al pastoral estado, sin que de amor un mínimo cuidado sienta, ni sus ancianas niñerías. Este mil bienes del amor pregona; aquel publica del vanos cuidados; yo no sé si los dos andan perdidos, ni sabré al vencedor dar la corona: sé bien que son de amor los escogidos tan pocos, cuanto mucho los llamados.