De La Galatea, Libro V, Erastro Por ásperos caminos voy siguiendo el fin dudoso de mi fantasía, siempre en cerrada noche oscura y fría las fuerzas de la vida consumiendo. Y aunque morir me veo, no pretendo salir un paso de la estrecha vía; que en fe de la alta fe sin igual mía, mayores miedos contrastar entiendo. Mi fe es la luz que me señala el puerto seguro a mi tormenta, y sola es ella quien promete buen fin a mi viaje, por más que el medio se me muestre incierto, por más que el claro rayo de mi estrella me encubra amor, y el cielo más me ultraje.