En Don Quijote de La Mancha, Segunda parte, capítulo XII, el Caballero del Bosque a don Quijote y Sancho «Dadme, señora, un término que siga, conforme a vuestra voluntad cortado; que será de la mía así estimado, que por jamás un punto de él desdiga. Si gustáis que callando mi fatiga muera, contadme ya por acabado; si queréis que os la cuente en desusado modo, haré que el mismo Amor la diga. A prueba de contrarios estoy hecho de blanda cera y de diamante duro, y a leyes del Amor el alma ajusto. Blando cual es, o fuerte, ofrezco el pecho; entallad o imprimid lo que os dé gusto; que de guardarlo eternamente juro.»