De La Galatea, Libro V, Damon Si el áspero furor del mar airado por largo tiempo en su furor durase, mal se podría hallar quien entregase su flaca nave al piélago alterado. No permanece siempre en un estado el bien y el mal, que el uno y el otro vase; porque si huyese el bien, y el mal quedase, ya sería el mundo a confusión tornado. La noche al día, y el calor al frío, la flor al fruto van en seguimiento, formado de contrarios igual tela. La sujeción se cambia en señorío, en placer el pesar, la gloria en viento, «che per tal variar natura è bella».