A la Goleta Epitafio En El Quijote, Primera parte, capítulo XL Almas dichosas que del mortal velo libres y exentas por el bien que obraste, desde la baja tierra os levantaste a lo más alto y lo mejor del cielo, y, ardiendo en ira y en honroso celo, de los cuerpos la fuerza ejercitaste, que en propia y sangre ajena coloraste el mar vecino y arenoso suelo; primero que el valor faltó a la vida en los cansados brazos, que, muriendo, con ser vencidos, llevan la victoria. Y ésta vuestra mortal, triste caída entre el muro y el hierro, os va adquiriendo fama que el mundo os da y el cielo gloria.