Soneto al autor Pedro de Padilla Ya que del ciego dios habéis cantado el bien y el mal, la dulce fuerza y arte, en la primera y la segunda parte, donde está amor del todo señalado, ahora con aliento descansado y con vuestra virtud que en vos reparte el cielo, nos cantáis del duro Marte las fieras armas y el valor sobrado. Nuevos ricos mineros se descubren de vuestro ingenio en la famosa mina que al más alto deseo satisfacen; y, con dar menos de lo más que encubren, a este menos lo que es más se inclina del bien que Apolo y Minerva hacen.