De La entretenida, Primera jornada, CARDENIO Vuela mi estrecha y débil esperanza con flacas alas, y aunque sube el vuelo a la alta cumbre del hermoso cielo, jamás el punto que pretende alcanza. Yo vengo a ser perfecta semejanza de aquel mancebo que de Creta el suelo dejó, y, contrario de su padre al celo, a la región del cielo se alabanza. Caerán mis atrevidos pensamientos, del amoroso incendio derretidos, en el mar del temor turbado y frío; pero no llevarán cursos violentos, del tiempo y de la muerte prevenidos, al lugar del olvido el nombre mío.