De La gitanilla Cuando Preciosa el panderete toca, y hiere el dulce son los aires vanos, perlas son que derrama con las manos; flores son que despide de la boca. Suspensa el alma, y la cordura loca, queda a los dulces actos sobrehumanos, que, de limpios, de honestos y de sanos, su fama al cielo levantado toca. Colgadas del menor de sus cabellos mil almas lleva, y a sus plantas tiene, Amor, rendidas una y otra flecha. Ciega y alumbra con sus soles bellos, su imperio amor por ellos le mantiene, y aún más grandezas de su ser sospecha.