En el prólogo de Viaje al Parnaso Pues veis que no me han dado algún soneto que ilustre de este libro la portada venid vos, pluma mía mal cortada, y hacedle, aunque carezca de discreto. Haréis que excuse el temerario aprieto de andar de una en otra encrucijada, mendigando alabanzas, excusada fatiga e impertinente, yo os prometo. Todo soneto y rima allá se avenga, y adorne los umbrales de los buenos, aunque la adulación es de ruin casta. Y dadme vos que este viaje tenga de sal un panecillo por lo menos, que yo os lo marco por vendible, y basta.