De La Galatea, Libro II, Tyrsi Por medio de los filos de la muerte rompió mi fe, y a tal punto he llegado, que no envidio el más alto y rico estado que encierra humana venturosa suerte. Todo este bien nació de sólo verte, hermosa Fili, ¡oh Fili!, a quien el hado dotó de un ser tan raro y extremado, que en risa el llanto, el mal en bien convierte. Como amansa el rigor de la sentencia si el condenado el rostro del rey mira, y es ley que nunca tuerce su derecho, así ante tu hermosísima presencia la muerte huye, el daño se retira, y deja en su lugar vida y provecho.