Del Paniaguado, académico de la Argamasilla, «in laudem Dulcinea del Toboso» Del Quijote, Primera parte, capítulo LII Esta que veis de rostro amondongado, alta de pechos y ademán brioso, es Dulcinea, reina del Toboso, de quien fue el gran Quijote aficionado. Pisó por ella el uno y otro lado de la gran Sierra Negra, y el famoso campo de Montiel, hasta el herboso llano de Aranjuez, a pie y cansado. Culpa de «Rocinante». ¡Oh dura estrella! Que esta manchega dama, y este invito andante caballero, en tiernos años, ella dejó, muriendo, de ser bella: y él, aunque queda en mármoles escrito, no pudo huir de amor, iras y engaños.