Soneto a Bartolomeo Rufino de Chiambery ¡Oh cuán claras señales habéis dado, alto Bartolomeo de Rufino, que de Parnaso y Ménalo el camino habéis dichosamente paseado! Del siempre verde lauro coronado seréis, si yo no soy mal adivino, si ya vuestra fortuna y cruel destino os saca de tan triste y bajo estado, pues, libre de cadenas vuestra mano, reposando el ingenio, al alta cumbre os podéis levantar seguramente, oscureciendo al gran Livio romano, dando de vuestras obras tanta lumbre que bien merezca el lauro vuestra frente.