A Lope de Vega Con el mismo instrumento en que solía el pastor de Parténope famoso hacer son tan süave y deleitoso, que fieras, aves y hombres suspendía: hace Lope también tal armonía con el arco y el verso numeroso, que mejor otra vez del espantoso centro sacar a Eurídice podría. Ya la destreza de la suelta mano entra la pausa, música y redobles junta la varia voz con tal dulzura, que es Lope como Amor dulce tirano de entendimientos altos, de almas nobles, que aspiran sólo a la divina altura.