Soneto Digo que las paredes han oídos; no estamos bien aquí, por nuestra vida, que en parte nos pongamos escondida para leer estos versos escogidos. No es negocio de burla; si sentidos somos con esta dama, en nuestra vida (cual ella lo es) del vulgo perseguida, sin poder ser de nadie socorridos. Y anda el vulgo muy cuerdo y sabio y justo en perseguir, Señor, de esta manera la poesía y su divino gusto; pues no es, cual él, infame lisonjera; pues no es, cual él, amiga de lo injusto; pues no es, cual él, para los buenos fiera.