- XXXI - Hame traído amor a tal partido que no puedo ni quiero conocerme; cuantas armas tenía le he rendido, pues le di la razón para vencerme. Hombre nací y por hombre era tenido; pudieran seso y arte socorrerme, el tiempo, la experiencia y el sentido; mas todo lo dejé, y quise perderme. Gran mal, Señora, es que el hombre entiende cuánto aparta de sí, y no se arrepiente, y que sabe cuan poco bien espera; que vive y morirá de esta manera, fuera de humana forma o accidente, sino de querer bien; que no se aprende.