- XXII - El hombre que doliente está de muerte y vecino a aquel trago temeroso, cualquiera beneficio le es dañoso y en la causa del mal se le convierte. Así mi alma triste en sólo verte halla daño, si busca haber reposo, viniendo del bien cierto el mal dudoso, del dulce verte, el duro conocerte. La vana fantasía y confianza en desesperación se torna luego que el seso reconoce la ocasión. Donde vence el remedio la pasión sobrado ver es luz que torna ciego, y confiado vivir sin esperanza.