- XXV - A la ribera de la mar sentada, sobre el sepulcro de Ayax Telamón, la Fortaleza estaba despechada, moviendo contra Grecia indignación. Los cabellos de hierro y la acerada veste rompía al llanto y turbación; la gente se alteró, y aunque espantada, quiso de ella entender su alteración. Respondió, vuelto el rostro a los troyanos: «Aun por haceros Grecia mayor mengua, contra Ayax por Ulises sentenció, desposeyendo aquellas fuertes manos, y entregando a la vil y flaca lengua las armas con que Aquiles os venció».