- XXI - «¡Si fuese muerto ya mi pensamiento, y pasase mi vida sí durmiendo sueño de eterno olvido, no sintiendo pena o gloria, descanso ni tormento! Triste vida es tener el sentimiento tal, que huye sentir lo que desea. Su pensamiento a otros lisonjea; yo enemigo de mí siempre lo siento. Con chismerías de enojo y de cuidado me viene, que es peor de cuanto peno; si algún placer me trae, con él me va, como a madre con hijo regalado, que si llorando pide algún veneno, tan ciega está de amor, que se le da.