- XXVI - El Escudo de Aquiles, que bañado en la sangre de Héctor, con afrenta de Grecia y Asia fue mal entregado a Ulises, por varón de mayor cuenta. Sobre el sepulcro de Ayax fue hallado; que Ulises, levantándose tormenta, entre las otras tropas lo había echado en la mar, por dejar la nave exenta. Alguno, visto el nuevo acaecimiento, dijo, quizá movido en su conciencia: «¡Oh juez sin razón ni fundamento! «Que el conocido error de tu imprudencia vean la ciega fortuna y ciego viento, y el loco mar entienda tu sentencia».