- XXXV - Pedís, Reina, un soneto; ya le hago; ya el primer verso y el segundo es hecho; si el tercero me sale de provecho con otro verso en un cuarteto os pago. Si llego al quinto; ¡España! ¡Santiago! ¡Fuera! que entro en el sexto. ¡Sí, buen pecho! Si del séptimo salgo, gran derecho tengo a salir lucido de este trago. Ya tenemos a un cabo los cuartetos; ¿qué me decís, señora? ¿no ando bravo? Mas sabe Dios si temo los tercetos. Y si con bien este soneto acabo, nunca en toda mi vida más sonetos, ¡ya deste, gloria a Dios, he visto el cabo!