- XXXIV - Aquestos vientos ásperos y helados, de espesas nubes y tinieblas llenos, de ardientes rayos y terribles truenos con súbitos relámpagos rasgados, aunque en mi daño siempre conjurados, ya fueron tiempos claros y serenos, de mi dudoso bien terceros buenos, y en esperar mi gloria prosperados. ¡Cuán presto pasa un temple del verano, y cuán despacio destemplados tiempos, y cuánto cuesta un bien no conocido! ¡Ay buena suerte y venturosa! en vano triste la larga en breves pasatiempos del tiempo bien llorado y mal perdido.