- LI - ¡Quién de tantos burdeles ha escapado y tantas puterías ha corrido, que le traiga a las manos de Cupido, al cabo y a la postre, su pecado! Más querría un incordio en cada lado y en la parte contraria un escupido, que verme viejo, loco, entretenido del viento, y en el aire enamorado. Comencé este camino de temprano, sin estar una hora libre de contienda, y todo lo recojo ahora en suma. Rapaz tiñoso, ten queda la mano, que te daré de azotes con la venda, y pelarte he las alas pluma a pluma.