- III - -¿Qué hacéis, señora? -Mírome al espejo. -¿Por qué desnuda? -Por mejor mirarme. -¿Qué veis en vos? -Que yerro en no lograrme. -¿Pues por qué no os lográis? -No hallo aparejo. -¿Qué os falta? -Uno que fuere en amor viejo. -¿Pues qué sabrá ese hacer? -Sabrá obligarme. -¿Cómo os ha de obligar? -Con empeñarme sin esperar licencia ni consejo. -¿Y vos resistiréis? -Muy poca cosa. -¿Qué tanto? -Poco más de lo que digo, que él me sabrá vencer si es avisado. -¿Y si os deja por veros rigurosa? -Tenerle yo he después por mi enemigo, vil, zafio, necio, flojo y apocado.