- IX - En cierto hospedaje do posaba Amor, vino a posar también la Muerte; o fuese por descuido o mala suerte, al madrugar Amor, como lo usaba, toma de Muerte el arco y el aljaba (y no es mucho, si es ciego, que no acierte); Muerte recuerda al fin, tampoco advierte que eran de Amor las armas que llevaba. Sucedió de este error que, Amor pensando enamorar mancebos libertados y Muerte enterrar viejos procurando, vemos morir los mozos malogrados, y los molestos viejos que, arrastrando, se van tras el vivir enamorados.