- XLIII - Con estilo inmortal voy escribiendo lo que estuviste, amiga, anoche hablando, así lo estaba el alma señalando al tiempo que lo estabas tú diciendo. El seso y la memoria voy perdiendo, la libertad perdida no cobrando, y tú de no perderla estás jurando al tiempo que me ves estar muriendo. ¿Qué pretendes hacer, dulce enemiga, con la fingida paz que dan tus ojos? Ves un pastor aquí ha muerto rendido. Entrégate, tirana, en mis despojos, que no plega al amor por mí se diga que contra tu querer vida he querido.