- XVIII - Lenguas extrañas y diversa gente a esta fiera cruel amando sigue; ella huye de todos, y persigue a cada cual por donde más lo siente. Da a gustar el corazón caliente a unos de otros, porque nos obligue; ninguno lo entendió que no castigue, aunque nadie lo prueba que escarmiente. Su gloria es encubrir pechos abiertos y publicar entrañas escondidas. ¡Oh compuesto de varios desconciertos, que a nuestra propia carne nos convidas, y después que a tus pies nos tienes muertos, por los que llegan sanos nos olvidas!