- LVII - Esta piedra, puñal derrama seso, este guante, este casco, este broquel, la espada que rebana, como queso, brazos, piernas, cabezas a tropel, no pudiendo sufrir tan grave peso como es la vida airada del burdel, después de haber herido a Antón Sabueso, salta atrás, y a las puertas cuelga de él. Su cuerpo más arpado que un harnero, un zafiro por medio de la haz; en Vilches se recoge a ser ventero, no por estar seguro y a solaz, mas por servir a Dios tan por entero que reciba su alma en santa paz.