- XV - Gasto en males la vida, y amor crece, en males crece amor y allí se cría, esfuerza el alma, y a hacer se ofrece, de la pena costumbre y compañía. No me espanto de vida que padece tan brava servidumbre y que porfía; mas espantome cómo no enloquece con el bien que ve en otros cada día. En dura ley, en conocido engaño, huelga el triste, Señora, de vivir, y tú, que le persigues la paciencia. ¡Oh cruda tema! ¡Oh áspera sentencia! que por fuerza me fuerzas a sufrir los placeres ajenos y mi daño.