- LX - A vos la cazadora gorda y flaca que nunca os falta el moco y romadizo, ¿por qué un pastor a oscuras os lo hizo, si de casta os precia, doña Bellaca? Y si en la matadura de una jaca os cebáis al entrar por cobertizo, ¿por qué traéis el mar espantadizo, que no es poco sorberse una carraca? Todos dicen que es Luna a trochemoche, y tráenos el seso a la redonda con esta vanidad e hipocresía; pues si el sol no alumbrase a la cachonda, no alcanzara más luz su señoría que el rabo de una negra a medianoche.