- XXXVIII - Libro, pues que vas ante quien puede quitar y poner leyes a su mando ten cuenta con Damón, allá llegando aunque Marfira más te mande y vede. Sepas muy bien contar cuanto sucede después que Damón vive lamentando; y pues él va contigo allá cantando, Marfira te oirá, que se lo debe. En tanto quedo yo con tal recelo cual con fortuna brava suele estar, echando el hierro al mar, el marinero. Lleno de afán y temeroso celo si afierra el hierro de donde esperar que todo afán es mero pasajero.