Soneto XII Al mirto daba de la frente el bello nieve, que abriga su cascada roca, y en dulce sueño la pasión provoca no al levantar, mas al caer el cuello. En profundo sudor mirto el cabello deidad brotaba por nariz y boca, fatigado el color en quien coloca clavel la sangre, purpurado y bello. Si a sí le das a la vejez tardía, o dulce Anacreón, o dulce amigo, descuido tan feliz deidad tan pía, en vano el tiempo, en vano es tu enemigo pues puede la bonanza de este día desmentir el rigor que usó contigo.