- CLI - Profundo y luengo, eterno y sacro río, que el ancho curso tuyo y grande frente mezclas en el mar hondo de Occidente, y en él junto el amargo llanto mío; de mi deseo vano, en quien porfío, de esperanza y remedio siempre ausente, en esta soledad por tu corriente hago ocasión a nuevo desvarío. Tú si del canto mío un tiempo oíste el tierno son, aunque mayor que el Ebro, y yo ¡cuánto menor que el claro Orfeo! Admite en estas ondas mi amor triste; que será en los males que celebro sólo mi Pimpla y mi Castalio Olmeo.