- CXVIII - A Luis Barahona de Soto Soto, no es justo que tu canto suene, y honre solo al humilde Dauro frío; mas digno es del el sacro Betis mío, que el nombre tuyo en tanta estima tiene. Las venas de Castalia y de Pirene rebosarán por ti en su ondoso río, y vendrá a conocerle señorío quien fue sepulcro el hijo de Climene. Aquí es la rica Arabia y el dichoso nido en que tu inmortal fénix enciende el fuego que en ti afina su belleza. Ven al florido asiento y oloroso; huye el desierto, do su luz se ofende y de tu excelso ingenio la grandeza.