- CXXX - A Martín P. de Arellano Dura por mí fue al Tajo tu partida, dejando solo el Betis, Arellano, y en llanto me obligó y dolor insano tu ausencia, de mí siempre aborrecida. Tú sabes que esparció a mi triste vida afán el cielo y cuita en larga mano, y en mi mal dulce amigo eras y hermano, y no hay quien me consuele ya en tu ida. Hiriome fiera el pecho mi Luz bella, y se escondió a mi vista, y con ardiente fuego a la alma abrasó, en su mal envuelta; Y tú, que eras descanso a mi querella, te vas en tanto, sin dejar presente una cierta esperanza de tu vuelta.