- XCV - Tú, que del sacro imperio de Occidente, Francia, fuiste cabeza, y del cristiano valor, mísera ya, el orgullo insano pierde, y humilla al fin la yerta frente; no tientes del ibero pecho ardiente, siguiendo el odio ciego del tirano, mas el poder y esfuerzo soberano; que a injusta empresa el cielo es inclemente. ¿A do huyó el deseo que tenías de imitar piadosa las hazañas del grande Carlo y fuerte Godofredo? Mas, oh mezquina, en impío error porfías, y enciendes fiera el fuego en tus entrañas, y corres a tu muerte ya sin miedo.