- LXXV - Cuando el fiero tirano de Oriente la afrenta que sufrió con osadía se aventura a pagar, y, España mía, contrasta con valor su saña ardiente, amor se esfuerza en mi pasión doliente, y finge, y me presta una alegría, vana, para que sienta en mi porfía, del bien cayendo, el mal más duramente. Yo cuido defenderme en mejor suerte, y resistir sin miedo el duro asalto, y descansar seguro en mi sosiego. Cuando importa mostrar el pecho fuerte, me pierdo, y hallo de valor más falto y rindo el corazón al hierro y fuego.