- XCIII - Sombra y vano temor del pensamiento mi alma en un confuso error condena, y aparece, de horror medroso llena, la sañosa aspereza que lamento. Desmaya en el silencio el sufrimiento, y al ausencia ensandece más la pena; crece y arde el desdén, y el miedo enfrena las iras de un honrado sentimiento. Revuelvo en la inquieta fantasía cosas que dan principio a mayor daño, y no acierto el remedio en tal mudanza. ¿De qué sirve huir, si mi porfía contrasta, asegurada de su engaño, y abraza en el peligro a la esperanza?