- LX - Ausente pienso en mi dolor conmigo, si alguna vez estuve tan contento, que no diese el cuitoso sentimiento el lugar que se debe al más amigo; y hallo al fin en este mal que sigo que nunca un hora libre de tormento puede alcanzar; que al cabo el pensamiento es mi amor contrario y enemigo. Bien que puedo traer a la memoria sombras de un bien que descubrí tan vano, que se despareció luego a mis ojos; mas esto no me puede causar gloria; antes da siempre a mi dolor la mano para que no se acaben mis enojos.