- CLXVII - Mi Luz, así en la vuestra bella frente nunca ofenda las rosas hielo frío, y así blando al ingrato señor mío vea en esas estrellas yo presente, que me digáis, humilde amante ausente, si en vuestro corazón hallo desvío, si vuestro pecho tierno el desvarío dulce, como en mi tiempo alegre siente. Porque, por esa púrpura templada en blanca y pura nieve, y por los ojos suaves, do respira mi esperanza, que en la más luenga ausencia y apartada no vos negó mi alma los despojos ni en mí temió el Amor jamás mudanza.