- LXVII - Preso en la red de amor dorada y pura, y ardiendo en vivos rayos de belleza, mueve el sutil pincel, y con destreza su fuerza en vuestra luz mostrar procura. La arte a su fin llegó, la hermosura al intento excedió en extrema alteza; en ella infunde el mismo su grandeza, y espíritu se hace en su figura. Su llama en él enciende a quien la mira, y en la virtud, que halla soberana, lleva el alma abrasada en alto vuelo; y con la gloria eterna, que le inspira, goza, excelsa y bellísima Diana, el sereno esplendor del alto cielo.