- XCV - A Fernando de Cangas Ardí, Fernando, en fuego claro y lento muchos días dichoso, y si el turbado reino de amor no tiene fiel estado, entre los presos yo viví contento. Después, por dar la vela al blando viento, cuando la luz del cielo se ha mostrado de aquel estrecho nudo desatado, esparcí con el pie la llama al viento; Mas la imagen de amor airada y fiera siempre delante trae a mi enemiga, tal. que estoy a la orilla del Leteo. Si muriendo pasare su ribera, escríbase en mi mármol que huía y que murió luchando mi deseo.