- CV - La fría falda y cumbre de Pierene, que parte al franco y al osado ibero, cuando hiela desierto Aquilón fiero tanta copia de nieve no sostiene, cuanto hielo en mi pecho el temor tiene cuando aparta sus rayos mi lucero, y retraído su esplendor primero, de avivarme en su bella luz se abstiene. Libia arenosa, aunque el ardor presente del sol te abrasa, ni del hielo mío el rigor sientes, perderás la fama; que mayo fuego me encendió este ausente corazón; mas en mí ya acaba el frío el vigor, y deshace de su llama.