- LXXII - A don Francisco de Medina Ya que en vano contrasto al dolor fiero, y faltándome el bien, crece el tormento, y la esperanza sin ningún aliento me olvida, y de remedio desespero, este desierto puesto sólo quiero, pues lo aquejó mil veces mi lamento; que al triste cuerpo, siempre descontento, sea el sepulcro de su mal postrero. Si tuvo en vos, Francisco, Amor tirano tal vez imperio, a lástima movido, este verso cortad en mi memoria: «Uno aquí yace que amó firme en vano, y cuando esperó bien, aborrecido la vida lo dejó, y huyó su gloria».