- CXV - Vos, que ajeno del mal en que rendido fuiste del duro Amor, alzáis la frente, y libre ya de su dolor presente, Señor, vivís alegre y no ofendido, no penséis que del todo sacudido habéis el yugo a la cerviz doliente, ni estéis ufano; porque el fuego ardiente en la muerta ceniza está escondido; que no tal vez la lumbre de esperanza descubrirá camino, cuando luego volveréis, como yo, al error pasado; mas si vuestro valor tal suerte alcanza, que no deis mas lugar al furor ciego, seréis de mí más que varón llamado.